Sin paños calientes ni pensándolo mucho. Compramos un billete de avión o subimos a un ferry y "benvenuti" a uno de los paraísos acariciados por el Mediterráneo. Es Cerdeña, mucha costa pero todavía más personalidad. Para comprobarlo, visitamos Cagliari con un flotador y una cuerda que se estira como máximo 50 km. Con eso tendremos más que suficiente.
Sicilia estaba dominada por emires musulmanes que regían la vida de una población de orígenes y religiones variopintas. Roger I, noble normando francés es nombrado conde de Sicilia y conquista la isla. Su hijo Roger II, será el primer rey del Reino Normando de Sicilia.
Los normandos basan su reinado en la tolerancia hacia todos los cultos religiosos y lenguas. El griego, árabe y latín pasan a ser todas lenguas oficiales y reparten los cargos de la administración entre las comunidades, y levantan el sueño de que un reino independiente puede ser real. admirar la belleza que el Mediterráneo regala cada día.
Estos reyes son de espíritu conquistador, ambiciosos y traen consigo la herencia de dos siglos de asentamientos y batallas desde la fría Noruega hasta la impresionante capital de Bizancio, Constantinopla. Sus ansias y deseos de gloria y de formar su propia dinastía van a convertir al Reino siciliano en una potencia en el mediterráneo durante 150 años. Prueba de ese esplendor son las construcciones de ese periodo que hoy se mantienen en pie orgullosas y que han sido consideradas por la Unesco como patrimonio de la Humanidad bajo el nombre de conjunto Palermo árabe-normando y las catedrales de Cefalú y Monreale.
Recorrer los principales puntos de este itinerario nos lleva a lo largo de la costa norte de Sicilia desde Cefalú hasta la capital del reino, Palermo y a la ciudadela de Monreale. Además, toda la costa está plagada de lugares y villas con vestigios de construcciones normandas, pueblos donde detenerse a descansar y admirar la belleza que el Mediterráneo regala cada día.

Emprendemos rumbo a Cefalú, ciudad en la costa noreste de Sicilia, a 70 km de Palermo