Textos y fotos Jordi Jofré
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CERDEÑA. Saboreando el sur de la isla

Sin paños calientes ni pensándolo mucho. Compramos un billete de avión o subimos a un ferry y "benvenuti" a uno de los paraísos acariciados por el Mediterráneo. Es Cerdeña, mucha costa pero todavía más personalidad. Para comprobarlo, visitamos Cagliari con un flotador y una cuerda que se estira como máximo 50 km. Con eso tendremos más que suficiente.

En ocasiones, recuerda a Oporto por sus calles empinadas con casas desvencijadas; otras, tiene aires sevillanos por sus balcones; y la mayoría de las veces, es difícil encontrar semejanzas con otros lugares por su singularidad. Es Cagliari, nuestro campo base en esta escapada. Aquí hemos llegado atraídos por su personalidad e historia; y, desde aquí, saldremos a conocer algunas de las virtudes de la isla. No hay que irse muy lejos para hallar parajes casi idílicos. Nos centraremos en el Golfo de los Ángeles (desde el Capo Carbonara al de Spartivento, alrededor de 50 km al este y al oeste desde la capital sarda). Ya veremos que esa distancia es suficiente para disfrutar de un buen puñado de experiencias.

Antes de empezar a vivir Cerdeña, debemos recordar que Cagliari es la capital de la isla y por ello cuenta con un ambiente muy animado. Es singular en cuanto a su ubicación, custodiada por un cinturón de marismas y varias colinas. Desde una de ellas, Monte Urpinu, podemos empezar a orientarnos y admirar la espléndidas vistas del Parque Regional Molentargius Saline que, al ocaso y cuando se inunda de flamencos rosados, resulta irresistible.

Escuchar house en el Castello

El Castello es el barrio alto de Cagliari, otro lugar para disfrutar de las panorámicas (se halla enclavado en una colina) y recordar buena parte de su historia donde dejaron su huella, entre otros, toscanos, aragoneses y piamonteses.

Antiguamente amurallado (hasta el siglo XIX), todavía conserva buena parte de su fisonomía, con multitud de callejuelas empinadas donde aparecen torres (la de San Pancrazio y la del Elefante), palacios y pasadizos. Se pueden admirar los edificios emblemáticos (no debe faltar la catedral) y detalles curiosos como las vigas de enebro que todavía se conservan en algunas de las viviendas o la estructura del Teatro que sigue las formas de una casa tradicional de campo que, a su vez, se inspiraba en los nuraghi (las estructuras megalíticas típicas de Cerdeña). Conviene reservar al menos una tarde para conocer el Castello, más aún si uno quiere visitar la Cittadella dei Musei (reúne, entre otros, la Pinacoteca Nacional y el Museo Arqueológico). Recomendamos esperar hasta el atardecer y ver cómo se despide el sol desde el Bastión de Saint Remy. Muy cerca, encontraremos el Caffe degli Spiriti que, con su ambiente ibicenco y vistas de la urbe, es un lugar estupendo para terminar la jornada con un cóctel veraniego.

 

La Ciudad Baja

Marina, Villanova y Stampace son los tres barrios que conforman la llamada Ciudad Baja. El último de ellos, Stampace, es también un libro abierto (con hitos reseñables como el anfiteatro romano o la iglesia de San Efisio) y un muestrario de calles medievales. En su parte alta, hallamos callejones que juegan a crear perspectivas interesantes y viviendas que, a pesar de estar un tanto destartaladas, no carecen de encanto, muchas veces decoradas con balcones ornamentados con postigos. Desde algunos de ellos seguro que se ha podido ver infinidad de anécdotas. Por ejemplo, hasta no hace mucho tiempo se podía reconocer a los llamados huérfanos de la canasta (niños sin hogar) que, por una pequeña propina, ayudaban a llevar a las señoras la compra diaria. Hoy, por cierto, para llenar la despensa se puede ir al Mercado de San Benedetto, en otro área de la ciudad, que resulta todo un espectáculo con los comerciantes apostados en sus tenderetes tratando de llamar la atención con su pescado fresco y frases ingeniosas.

Si bajamos hasta el mar podemos  empezar a descubrir el barrio de la Marina. Aquí las calles siguen un trazado más racional y uno se puede asomar a ver el poderoso puerto de Cagliari. Enfrente, en la calle principal, Via Roma, nunca falta el trasiego de la vida diaria de la urbe y asoma como un buen lugar donde tomar un café en alguno de sus soportales que ofrecen cobijo al sol veraniego. Si es la hora de comer o cenar, lo mejor es adentrarse un poco hacia el interior donde espera una amplia oferta de restaurantes idóneos para probar la rica gastronomía sarda, uno de los placeres de la isla.

Restaría hablar de Villanova, seguramente el barrio histórico más cuidado de todos los de Cagliari. Sus fachadas han sido restauradas recientemente y hoy los colores pasteles inundan este rincón que parece un pueblo dentro de la capital sarda. Cuenta con calles muy pintorescas donde las plantas casi taponan la entrada de las casas. La excusa para conocerlo puede ser descubrir los artesanos que allí han recalado. Hay de todo, desde pequeñas tiendas que parecen una fotografía en sepia con sus trabajos de orfebrería hasta coloridas tiendas de diseño con tendencias muy atrevidas.

 

Rumbo Este: Villasimius

Visto lo visto, Cagliari tiene fuerza, personalidad y mucho que ver. No obstante, nos faltaría hablar de su encanto costero. Y por eso ponemos rumbo al este desde la capital sarda en dirección a Villasimius. Lo primero que nos encontraremos son las ya mencionadas salinas y marismas de Molentargius. Avanzamos paralelos a la playa de Poetto (se puede llegar en autobús y lo más recomendable si se busca más tranquilidad, es no bajarse en las primeras paradas y hacerlo, por ejemplo, en la décima). Es este un lugar muy animado, con variadas posibilidades de ocio donde no faltan chiringuitos ni música en directo. Poetto es una ensenada extensa y hay un momento donde, a su vera, aparece una pineda (lo que nos indica que ya estamos en el municipio de Santa Elena). El ambiente se va haciendo cada vez más tranquilo y aparecen villas lujosas donde, entre otros, habitan algunos de los futbolistas del Cagliari. Pero no vamos buscando famoseo, sino calas y ensenadas (no hay que perderse la de Mari Pintau, Cala Regina o la espectacular Porto Ruxi) donde quedarse embobado mientras nos tostamos al sol y disfrutamos de una Ignusa, cerveza de producción sarda.

La carretera hasta Villasimius en sí misma es de las que dejan buen sabor de boca, con paisajes que tornan del blanco de la caliza al granito y adornados con enebros, almendros y olivos salvajes. Aparece, por ejemplo, una torre española de las muchas que todavía hoy se pueden observar en la costa (eran unas 700 en toda la isla y, actualmente, quedan alrededor de un centenar). Ya en Villasimius se aprecia la tranquilidad de la zona, con una oferta hotelera enfocada a las familias. Al otro lado del cabo, nos espera Timi Ama y muchas otras playas idílicas, pero nuestra cuerda imaginaria no da más de sí, de modo que regresamos a Cagliari para tomar fuerzas para nuestra siguiente excursión en el sentido opuesto de la brújula.

 

Mirando al Oeste

Los primeros kilómetros son feos, con una gran refinería como protagonista. Avanzamos y el paisaje se va suavizando. El mar a la izquierda; a la derecha la laguna de Santa Gilla donde se pueden ver pescadores acompañados de sus cañas. En todo caso, percibiremos una significativa diferencia respecto al itinerario anterior. Aquí la densidad de población es mayor y encontraremos más ambiente (en Pula, por ejemplo, existen 4 o 5 discotecas de gran tamaño que se llenan en verano cuando se triplica su población) y la carretera se ve jalonada de numerosos carteles de restaurantes y hoteles (algunos de gran categoría, como el Hotel Forte Village; otros de estilo más rural que antaño eran granjas o refugios de pastores).

De camino a nuestras paradas, con las montañas de Capoterra a tiro de piedra, nos cruzaremos también con unos cuantos invernaderos y con pinedas como la de Santa Margherita. Es decir, la naturaleza resiste pero ya ha sido conquistada. El coche lo podemos detener en primer lugar en la playa de Nora que llama la atención por tener una iglesia casi bañada por el mar y desde donde se accede a un centro arqueológico de interés. Aquí podemos entender la importancia del lugar que, entre otras cosas, fue la primera ciudad fundada por los fenicios. En todo caso, no podemos olvidar que es verano y que Cerdeña cuenta con playas espectaculares. Es el caso del municipio de Chia que, con casi diez kilómetros de costa, puede justificar por sí solo la visita a Cerdeña. Hay ensenadas con dunas de tamaño relevante, con un mar turquesa y arenas blancas (Campana Dune); y un poco más adelante, en Su Giudeu, por ejemplo, uno tiene que atravesar una pasarela que cruza unas salinas para llegar a un paraíso que muchos asociarían sólo con el Caribe. Pero no, esto es el Mediterráneo. Es Cerdeña. Y está mucho más cerca.



GUÍA PRÁCTICA


CÓMO LLEGAR
  Iberia, Ryanair, Vueling, Alitalia, etc. disponen de vuelos a Cerdeña o bien se puede ir en ferry con Grimaldi Lines, con la posibilidad de embarcar el coche a muy buenos precios.

DÓNDE ALOJARSE
Hotel Regina Margherita. 4*. Su excelente localización permite conocer los barrios Castello y Marina. Su restaurante también merece ser destacado. Viale Regina Margherita, 44. Cagliari. Tel +39 070 670 342

Hostel Marina. Alojamiento con buena relación calidad-precio. Bien ubicado. Scalette San Sepolcro. Cagliari. Tel. +39 070 670 818

• Caesar Hotel. 4*. Calidad, confort y funcionalidad, junto a los sabrosos platos de su restaurante son sus virtudes. Via Darwin, 2/ 4. Cagliari. Tel. +39 070 340 750

The Place Cagliari. Un bed & breakfast de concepción moderna y estilo llamativo. Via S. Efisio 59/ 61. Cagliari. Tel. +39 070 680 165
 
DÓNDE COMER
Convento San Giuseppe. Un lugar espectacular, lleno de historia y donde se come estupendamente. Reservado principalmente para eventos. Via Paracelso. Cagliari. Tel +39 070 503 343

Enò Ristorante Vineria. Toda una delicia acercarse a este restaurante que se halla céntrico y que prepara platos muy sabrosos. Vico Carlo Felice 10/12. Cagliari. Tel. +39 070 684 8243 

• Da Barbara. No es el restaurante más barato pero sus pescados (muy frescos) tienen buena fama. Así, es una buena opción cuando se visitan las playas al este de Cagliari. Salva Strada Provinciale per Villasimius. Solanas. Tel. +39 070 750 630
 

EXPERIENCIAS RECOMENDADAS

Sumérgete en las aguas de Cerdeña en un viaje en barco por el archipiélago de La Maddalena


MÁS INFORMACIÓN

Turismo de Cerdeña 
ENIT. Agencia Nacional de Turismo de Italia  

Texto y fotos: Pepa García

Echar el ancla en las esmeraldas aguas sardas, pasear por los senderos de su agreste interior, sorprenderse con la agitada historia de sus primitivos pueblos o descubrir los platos de su ancestral cocina son algunas de las experiencias que nos ofrece Cerdeña, la segunda isla mayor del Mare Nostrum.

Cerdeña02_Rev.Viajeros

Texto y fotos: Editorial Viajeros

Desde su nacimiento Cerdeña ha sido una de las islas más invadidas y codiciadas: fenicios, cartagineses, vándalos, bizantinos, genoveses... hasta Jaime de Aragón fue el rey de la isla ¡allá por el siglo XIII! Sin embargo, la ínsula sigue siendo un secreto en medio del Mediterráneo.

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