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VIAJES. Ruta gourmet en París

París te conquista incluso antes de visitarlo por primera vez. Son tantas las imágenes que tenemos guardadas en la memoria –debido a la Literatura, la Fotografía o el Cine– que esa sorpresa visual llega a desaparecer. Sin embargo, disponemos de otros sentidos, aparte de la vista, que sí nos invitan a gozar de esa primera impresión.

© Maison Plisson

París te conquista incluso antes de visitarlo por primera vez. Son tantas las imágenes que tenemos guardadas en la memoria –debido a la Literatura, la Fotografía o el Cine– que esa sorpresa visual llega a desaparecer. Sin embargo, disponemos de otros sentidos, aparte de la vista, que sí nos invitan a gozar de esa primera impresión.

Uno de los sentidos, y desde luego de los más valorados en estos tiempos, es el gusto. El paladar nos ayudará a captar el entorno en esta ocasión y nos regalará esa grata sensación de descubrimiento. Y si no es la primera vez que vas a la capital francesa, no importa, porque saldremos de los circuitos habituales. ¿Nos acompañas a conocer los nuevos sabores parisinos? 

Por Pepa García (@pepagmarin) Fotos: Pepa García/ Otros

 

Paseos sibaritas en Le Marais

París sabe a croissant y a mantequilla, es cierto. Y no solo sabe, sino que su aroma es tan embriagador que es imposible no sucumbir cada mañana a la tentación de sentir ese leve crujido al morderlo. En pocos lugares del mundo saben tan deliciosos como aquí. Pero esta ciudad es mucho más que estos pequeños bollos y estamos dispuestos a demostrarlo. A nadie le sorprenderá que una urbe tan multicultural como ésta cuente con multitud de tiendas gourmets, capaces de hacer enloquecer el paladar con la emoción. La mejor forma de descubrirlas es dejándonos guiar por los sabios consejos de Marion Prouteau, quien ha creado con gran ilusión Robert Pink, una start up que se dedica a organizar recorridos para amantes del arte y del buen comer.

 

Estos paseos, que suelen adaptarse a la medida del cliente (de 2 a 4 horas), te conducen por pequeños establecimientos que suelen pasar desapercibidos al turista, pero que cuando entras la cara se te ilumina. Uno de ellos es la Pâtisserie Bontemps, donde Fiona y Fatina tientan con sus delicadas creaciones. Su especialidad son las sables, unas galletitas crujientes, y con un punto salado, que rellenan o untan con cremas, gelatinas, y cualquier cosa que dicte su imaginación. Las estanterías vintage color Provenza, la porcelana expuesta y el gusto por los detalles te hacen pensar en el mimo repostero de antaño. Dejamos este bonito rincón para acercarnos a conocer la Fromagerie Jouannault. Esta tienda es, sin duda, el paraíso para los más queseros. Podrías estar horas mirando sus productos y leyendo sus etiquetas.  Encuentras desde los quesos más habituales hasta pequeñas joyas de granjas pocos conocidas. (Foto Ab. Izq.)

Y para acompañar a un buen queso se nos ocurre que por qué no ir a comprar uvas e higos al Marché des Enfants Rouges (el Mercado de los Niños Rojos, foto Arr. Dcha.). En unas pocas hileras de puestos se exhibe una mercancía donde los colores y los aromas hacen de las suyas y nos invitan a llenar la bolsa de frutos rojos, violetas y amarillos. Los productos bien colocados e identificados son nuestra debilidad.

Dentro del mercado hay pequeños bares y también un rincón con un rótulo donde podemos leer: BiBoVino. La principal peculiaridad de esta vinoteca es que el vino se presenta envasado en bricks. Lo que en nuestro país sería considerado un sacrilegio, se muestra aquí como algo práctico y ventajoso. Esta sucesión de envases de color violeta, que solo se diferencia por su etiquetado, contiene excelentes vinos de las diversas regiones vinícolas francesas por un precio inferior al que podrían ofrecer en botella de cristal (un 30% menos). Y, además de ser más ecológico, es fácil de llevar y de almacenar en la despensa.  A nosotros nos han convencido. Todo es cuestión de que lo cates allí mismo y compruebes si notas la diferencia.

 

Nuestra siguiente parada –y otras tantas que haremos– es especial para los golosos. Es difícil calificar un lugar como Profiterole Chérie donde se puede llegar al éxtasis con las pequeñas creaciones de Philippe Urraca. Cada profiterol es único, delicado, sugerente y sorprendente en su presentación. El local que parece invadido por una nube rosa de algodón también resulta muy acorde con los silencios que invaden a los clientes cuando beben a sorbitos su café o su chocolate mientras el camarero vierte la crema caliente sobre el profiterol.

Por su historia y atractivo interiorismo también es interesante pasar por Maison Méert, una confitería donde no saldrás con las manos vacías. Productos más variados los encuentras en Maison Plisson, donde puedes comprar desde una cerveza artesana a un jamón 5 Jotas o tomar algo en sus instalaciones. Todo muy gourmet, eso sí.

En la rue des Rosiers (en el centro del barrio judío) descubres fácilmente por su fachada amarilla otro lugar con encanto que merece la pena: Sacha Finkelsztajn. Regentado por la misma familia desde hace tres generaciones, desde 1946, sigue tentando al paseante con sus especialidades judías artesanas. Cuentan con varias mesas en el interior así que no dudes en probarlas in situ.

Con una preciosa decoración del siglo XIX te conquista desde la calle la panadería-pastelería Au Petit Versailles du Marais. Gozan de excelente fama sus baguettes pero también sus dulces y tartas (la de chocolate y la de pistacho, sobre todo). Tampoco se puede pasar de largo delante de L’Eclair de génie, aunque su estilo es más moderno.

Con una visita a Aux Merveilleux donde se pueden comprar los pasteles Merveilleux creados por Frédéric Vaucamps y a La Maison du Chou, el sueño más dulce del chef Manuel Martínez (2 estrellas Michelin) terminamos este recorrido gourmet con algunos gramos de más pero encantados de haber conocido estos rincones tan especiales de Le Marais.
 

 

Mesa y mantel en París

En una ciudad que acoge estrellas de todo tipo hemos decidido visitar tres restaurantes relacionados con la gastronomía. El primero se puede considerar una estrella que comienza a brillar: Bistrotters. Este bistró está dirigido por François Gallice (Foto Arr.), un ingeniero aeronáutico que decidió dejar su diploma colgado en el salón para entrar en una cocina, y el chef Erwan le Gahinet, con probada experiencia en los fogones. Este local, certificado por el uso de productos locales, ofrece una cocina saludable con toques franceses pero sin renunciar a la fusión con otras culturas. El ambiente es agradable, la decoración acogedora  y el trato exquisito.

La siguiente estrella la admiraremos cómodamente mientras cenamos en el Café de l’Homme desde donde se puede observar como, cada hora en punto, burbujea la torre Eiffel. Eso sí, no olvides reservar una mesa junto a la ventana o, si hace buen tiempo, en la terraza. Este restaurante situado en el interior del Museo del Hombre, en la plaza de Trocadero, ha sido reformado por los diseñadores Gilles & Boissier y exhibe un agradable estilo art-deco. En su carta encuentras productos autóctonos franceses y recetas tradicionales pero también nuevas técnicas y reinterpretaciones de sabores internacionales.

Restaurante Plaza Athénée  © Pierre Monetta

Ese mismo respeto a la tradición es el que encontramos en el restaurante del Plaza Athénée, dirigido por el dos estrellas Michelin, Alain Ducasse. La cena, en el fantástico comedor de este histórico hotel (decorado por Patrick Jouin and Sanjit Manku), está marcada por una cocina natural inspirada en la trilogía: pescado, verduras y cereales. Con la ayuda del chef Romain Meder, Ducasse apuesta por platos saludables, intentando llegar al origen de los sabores. Es aconsejable pedir el menú degustación y dejarse llevar.
 

Tres emociones más

A todos nos gusta sentirnos únicos y pensar que vivimos nuestra propia película. Esa sensación es la que te invade cuando circulas en un 2 CV de colorines por París (igual ocurre en Roma cuando lo haces en Vespa emulando a Audrey Hepburn). Hacer realidad ese sueño es sencillo ya que la empresa Paris Authentic cuenta con estos vehículos (y con conductores) que adaptan el itinerario al gusto del cliente. Como el hilo narrativo de este viaje es el concepto gourmet pedimos a nuestro chófer salir del casco urbano para probar una de las actividades de My workshop in Paris (una joven empresa que se encarga de organizar actividades gourmet, de belleza, moda o arte). En esta ocasión, la experiencia gastronómica era la que mejor se adaptaba así que acompañados por Antonia, una perfecta cicerone, llegamos a Chemin des Vignes. En una ubicación extraordinaria, bajo el nivel del suelo, ha situado su bodega la familia Legrand quienes, aunque su producción sea muy pequeña, son el puente perfecto entre los viticultores y el cliente final. Su buen gusto lo puedes comprobar en la cata-maridaje que organizan donde se degustan 5 selectos vinos y otros tantos quesos.

 

El queso es también un producto perfecto para degustarlo con cerveza. Si sois aficionados a esta bebida, os sugerimos conocer una fábrica de cerveza artesana situada en pleno distrito 11 parisino. Bapbap, que así se llama, es el sueño hecho realidad de dos emprendedores apasionados de la cerveza que decidieron crear su propio negocio. Aunque Archibald y Édouard tienen poco más de treinta años, cuentan con una sólida formación empresarial que se complementa con los conocimientos de Bruno, el maestro cervecero. En una visita guiada por las instalaciones se puede conocer el proceso de elaboración y también degustar sus especialidades (Originale, Blanc Bec, Vertigo y ShuFuMi). ¡Tendrás que sacrificarte y probarlas todas para saber cuál es tu favorita!

 

El mercado de los mercados

Una experiencia para los que desean ir más allá y conocer lugares curiosos es acudir de madrugada al Rungis International, el mercado de los mercados. Se trata del mayor mercado cubierto de Francia, y dicen que del mundo, dedicado a la recepción y distribución de alimentos. Esta “ciudad de la alimentación”, donde trabajan 12.000 personas y tiene el tamaño de Mónaco, está dividida en calles y grandes pabellones temáticos. Aquí, puedes encontrar la nave de la carne, la de las aves, el pescado, los lácteos, las frutas y verduras, los productos biológicos e, incluso, la de las flores.

No se puede recorrer de forma individual pero cuentan con visitas guiadas en las que se puede sentir su efervescencia mientras los camiones cargan y descargan mercancía, se despieza a los animales y los compradores vienen a recoger los productos que al día siguiente adquiriremos en tiendas y mercados. Para terminar la visita, y tras el madrugón, sobre las 5 de la mañana habrás terminado y podrás tomar un generoso desayuno en alguna de las cafeterías de esta pequeña ciudad de la alimentación.


Con este mercado finaliza el recorrido por algunos de los rincones que más nos han llamado la atención de París. ¿Estás preparado para comenzar a organizar tu propia escapada?
 

Para tomar nota:


Cómo llegar:
Air France.  La línea aérea francesa demuestra también un sumo interés en la gastronomía al haber elegido al chef François Adamski para diseñar la carta (6 recetas que se alternan cada quince días) de la clase Business de media y larga distancia (vuelos con salida desde el aeropuerto Charles de Gaulle). Puedes consultar ofertas y frecuencia de vuelos desde España en www.airfrance.es

Dónde Alojarse:
Plaza Athénée. Este histórico hotel de cinco estrellas, situado a un paso de los Campos Elíseos, es uno de los establecimientos más recomendables de la capital. Dispone de habitaciones magníficamente decoradas, zona de spa y tratamientos (dirigido por el Dior Institut), bar, jardín y restaurante. Sin duda, una de las mejores elecciones. Sus suites con grandes cristaleras y vistas a la torre Eiffel son maravillosas. Av. Montaigne, 25. 75008 París.

Siempre conectados:
No disponer de wifi no debe ser causa de estrés así que os proponemos que si os resulta imposible prescindir de Internet durante unos días (aunque desconectar siempre es necesario) uséis un sistema de wifi-móvil muy práctico y efectivo: my-webspot.com

 

Más información:

Oficina de Turismo de París. es.parisinfo.com

Atout France. Agencia de Desarrollo Turístico de Francia
C/ Serrano, 40 - 2º Dcha. 28001 - Madrid

Aquellos jóvenes pintores que salieron de París buscando nuevas emociones encontraron en Étretat, uno de los tesoros de la Costa de Albâtre –o Alabastro–, una poderosa fuente de inspiración. La energía del mar y los acantilados que delimitan la población sedujeron a pintores como Corot, Boudi, Courbet y, por supuesto, a Monet quien le dedicó nada menos que ochenta lienzos.

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