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DELICIAS GOURMET. Productos españoles para sibaritas

Por Óscar Checa. La gastronomía es uno de los aspectos más llamativos en cualquier viaje, habla de su historia, su economía, su sociedad y hasta del carácter de sus gentes. Os proponemos conocer nuestra geografía.



En cualquier viaje que hagamos, la gastronomía es uno de los aspectos más llamativos y más interesantes con que nos podemos encontrar. La cocina y los alimentos de una región hablan de su historia, su economía, su sociedad y hasta del carácter de sus gentes. Os proponemos dar una vuelta por algunos de los rincones de nuestra geografía donde vamos a encontrar productos especiales, de gran calidad. Son auténticas delicias culinarias.

Por Oscar Checa (Revista ViajeroS)

La primera de ellas la hallamos en la
provincia de Cuenca, en el pueblo de Las Pedroñeras. Allí, la empresa Bhiocarrión, que lleva más de treinta años dedicada al cultivo del ajo morado de manera ecológica y biológica, se ha convertido en la pionera  en España en la producción del ajo negro. Presente ya en algunas cocinas de los chefs más innovadores y vanguardistas y con un precio que ronda los 40 euros/ kilo, este ajo gourmet es el resultado de someter los  bulbos a un proceso de fermentación que acaba transformando tanto el color como las propiedades del alimento. Así, el ajo negro contiene diez veces más aminoácidos que el crudo. En él predomina un delicado sabor dulce, con toques afrutados que recuerdan a la ciruela, pero también hay trazas ligeras de salado, balsámicos y algo ácido al final. Es untuoso, de consistencia blanda, como una pomada. Se puede tomar como un caramelo que se deshace lentamente en la boca. ¡Y además es casi inodoro!

Por supuesto es un producto completamente natural, que no lleva conservantes ni cualquier otro aditivo. Manolo de la Osa lo ha incorporado a  la carta de su restaurante Las Rejas. Os recomendamos probar el Tofe de ajo negro, coliflor y almendras tiernas donde el ajo negro está en tres texturas diferentes: crema (en la crema de coliflor, caramelo de azúcar moscovado, ajo negro e infusión de café), gel (en el caviar de ajo negro y caldo de cocido gelificado) y crudo cortado en láminas junto a pequeñas lascas de trufa y almendra verde que acompañan al potente toque de color de los germinados.

Puro umami

Además de multiplicar las propiedades de uno normal y ser un energizante natural, el ajo negro está considerado como uno de los alimentos que mejor representa el umami, el quinto sabor. Tras conocer el dulce, el salado, el amargo y el ácido tendrás la oportunidad de descubrir “el sabroso”.

Misteriosa trufa negra

En las comarcas aragonesas de 
Somontano, Ribagorza y Gúdar-Javalambre encontramos otra exquisitez de nuestra gastronomía. Tiene fama de no ser apta para todos los bolsillos y es muy valorada por su aroma. Se trata de la trufa negra que, además del nombre, comparte con el producto anterior propiedades afrodisíacas (o eso dicen). En Somontano, la empresa Trufa Pasión ha elevado este singular hongo casi a la categoría de tesoro y ofrece diferentes productos a cual más sorprendente: licor de trufa, aceite de oliva virgen extra a la trufa negra o arroz, miel de romero y mermelada de cebolla, todo ello con el toque exquisito de la trufa. ¿No se os hace la boca agua?


Por estos lares se puede también disfrutar de espléndidos vinos y de pueblos y rincones tan atractivos como
Alquézar o la Sierra de Guara.


Con sabor a mar: los percebes y la flor de sal

Los hay de sol, gordos, cortos y macizos, de aguarones, largos, finos y  huecos. Nos referimos a los
percebes, otra de la joyas gastronómicas del país. Tampoco es este un producto barato ni abundante, debido a la dificultad y riesgo que entraña su captura y a su constante demanda. Hace unos años nadie los quería y se ponían de tapa en los bares para acompañar al vino. Para degustarlos, proponemos una ruta por la costa gallega, desde el cabo Ortegal hasta la Costa da Vela, pasando por la ría de Arousa y la Costa da Morte. Si estamos atentos al calendario podremos incluso hacer coincidir el viaje con algunas de las fiestas locales que se dedican al percebe, casi todas en verano, y en las que las raciones se sirven a precios asequibles. Su preparación es sencilla: hervirlos en agua (dos veces, la primera para que suelten la arena) y añadirles laurel y sal. Este último ingrediente también se ha convertido en un producto gourmet, gracias al impulso y la investigación en el terreno de la gastronomía española.

En Mallorca podemos encontrar una flor de sal que nada tiene que envidiar a productos similares de reconocimiento internacional. Se trata de una forma de sal pura de origen marino, recolectada de manera tradicional. Se consume siempre cruda, añadida a los platos para resaltar su sabor. Algunas empresas la comercializan presentada ya sea sola, con hierbas u otros elementos como pétalos de rosa o aceitunas. Flor de Sal d’Es Trenc, la pionera, o Marblau son dos de ellas. Si no has visitado nunca unas salinas puedes hacerlo en esta isla con la que acabamos nuestro pequeño pero saboroso itinerario por España. ¡No podrás decir que no son lugares como para chuparse los dedos!

El queso de Fuerteventura

Además de sus playas y sus paisajes oníricos,
Fuerteventura (la Maxorata de la Edad Media) posee una exquisita singularidad gastronómica: el queso majorero Es uno de los productos más reconocidos de la isla canaria y su calidad deriva de la particular leche de las cabras majoreras, gruesa, aromática y con alto contenido en grasa. Se pueden visitar algunos de los establos donde también se puede adquirir el producto. Tradicionalmente se presenta de tres formas diferentes: al aceite, al pimentón o al gofio, pero la cocina moderna lo muestra también en croquetas, espuma y hasta en helado.


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