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SEGOVIA. Entre leyendas

Las piedras milenarias del acueducto me dan la bienvenida. Afino mi oído y me doy cuenta de que me están hablando: “Si conocerla en un fin de semana es tu deseo, escucha las leyendas de cada rincón”

 

Las piedras milenarias del acueducto me dan la bienvenida. Afino mi oído y me doy cuenta de que me están hablando: “Si conocerla en un fin de semana es tu deseo, escucha las leyendas de cada rincón”.

El Acueducto

Cada día la muchacha tenía que traer el pesado cántaro lleno de agua hasta su casa. La tarea le parecía insufrible y una tarde, las fuerzas le abandonaron y desesperada gritó: “Daría lo que fuera por no tener que repetir este trayecto”. El demonio entonces se relamió: “¿Estás segura de que cualquier cosa?”. “Completamente” respondió la chiquilla. El Diablo le prometió entonces que, a cambio de su alma, él conseguiría que el agua llegara hasta la ciudad. La joven añadió: “Si lo logras antes de que amanezca, de acuerdo”. Cuando el gallo anunció la mañana, un alarido resonó por las calles: el Mal no había logrado su objetivo a falta de una piedra. Así, el espíritu de la manceba quedó libre y la colosal obra, insignia hoy de la ciudad, marca una de las entradas al casco urbano. El Acueducto construido sin grúas, robots ni artilugios supersónicos lleva en pie desde la época de Trajano en el siglo I y, con sus casi 30 metros, es considerado una de las mejores obras de arquitectura civil de todos los tiempos. 

 

Llevada por las voces que hablan en un tono muy bajo sigo la calle Real y giró a la derecha. Aparece la Casa de los Picos. El nombre hace alusión a su fachada decorada con piedras en esta forma. La mayoría de estas ornamentaciones apuntaladas se encuentran en muy mal estado y rotas. La razón la explica un mito que decía que en el interior de uno de los 365 adornos se escondía un tesoro y, claro, muchos fueron los que intentaron encontrarlo.

 

Casco histórico

Las vías me dirigen hacia la plaza Mayor donde la Catedral me saluda. Los rasgos de la impetuosa construcción desvelan su origen gótico tardío y me recuerdan el poder del que gozó la ciudad antes de que todo el protagonismo fuera arrastrado al Sur con el descubrimiento europeo de América. Mis nuevas amigas pasan a comentarme una curiosidad sobre el templo religioso de San Miguel que se sitúa enfrente: “Isabel La Católica fue coronada aquí Reina de Castilla el 13 de diciembre de 1474, el día de Santa Lucía, patrona de los ciegos”. 

Prosigo mi periplo hasta otro de los monumentos estrella de Segovia: el Alcázar. Todo tipo de cuentos sobre damas enamoradas y príncipes azules –de esos que parecen no existir– cruzan mi mente cuando contemplo sus torres puntiagudas. 

Me aproximo a la ribera del río Clamores y al Eresma. Los árboles y el murmullo del agua se unen para crear ese paisaje tan evocador de las tierras castellanoleonesas, ese que te permite entender mejor en qué se inspiró Antonio Machado por qué San Juan de la Cruz escribió Llama de amor viva. 

Vera Cruz, centro de energía

En sus cercanías es el momento para aprovechar y acudir a un reconocido centro de energía telúrica: la iglesia de Vera Cruz. De planta dodecagonal, posee un edículo formado por cuatro vanos, cada uno de los cuales dirigido a un punto cardinal. Aquí la gente aprovecha para cargarse de energía y puede pasar horas ensimismado, como cuenta el encargado del templo. 

Con este último relato, las voces van desapareciendo –menos mal, no me he vuelto loca– y yo voy acercándome a la realidad. Vuelvo a la villa echando en falta todos los lugares que no he podido visitar... No importa, mañana Segovia y sus piedras me seguirán esperando. 

 

 

CÓMO LLEGAR 

La mejor opción para visitar Segovia, si accedes en avión, es acercarse a Madrid que se sitúa a menos de 100 kilómetros y alquilar un coche o continuar el trayecto en autobús o tren con Renfe, Tel. 902 240 202, www.renfe.es.

ALOJAMIENTO

Hotel La Huerta. Si quieres una estancia que te permita disfrutar de un entorno natural y que se encuentre a la vez en la ciudad, lo has encontrado. Se trata de una pequeña casa rural regentada por Charo, “una bióloga, hortelana de corazón” como ella misma se describe. Todo en su interior concuerda con la filosofía del respeto a la Naturaleza. San Vicente el Real, 27. Tel. 921 443 225

Parador de Segovia. Ideal para los más clásicos. Se encuentra a sólo tres kilómetros del centro histórico en el interior de una finca. No os perdáis los descuentos a mayores y jóvenes y la oferta que incluye una noche y spa desde 58 Euros. Ctra. Valladolid s/n. Tel. 921 443 737

DÓNDE COMER Y TOMAR CAFÉ

Aqqueducto. Situado al pie del monumento es una de las últimas apuestas de la ciudad. Cuenta con espacio lounge, bar-cafetería y  área wifi. Av. Padre Claret, 2. Tel. 921 436 912

• Zarzamora. Imprescindible realizar una parada en este local del casco urbano para tomar un té o un café rodeado de un ambiente acogedor y un tanto afrancesado. Aprovecha para reponer fuerzas con un pedacito de pastel. Trav. de Escuderos, 1. Tel. 921 461 247 

El Fogón Sefardí. Uno de los mejores cochinillos de la urbe. En su carta también encontrarás platos sefardíes y otros castellanos. Judería Vieja, 17. Tel. 921 466 250

VISITAS GUIADAS

La oficina de turismo ofrece visitas guiadas con diferentes temáticas y con distintos horarios para conocer la ciudad castellanoleonesa.

MÁS INFORMACIÓN

www.turismodesegovia.com

www.reservasdesegovia.com

www.segoviaturismo.es

Texto y fotos: Miriam González

En Castilla y León el aroma navideño se recoge en las típicas estampas con olor a leña en calles empedradas en las que los belenes cobran vida. Y es que el clima de estas tierras, que en ocasiones es todo un hándicap, consigue que en esta época se pueda disfrutar de muy distintas experiencias a golpe de tópico de postal invernal con encanto.

Texto y fotos: Andrés Campos

La serie de TVE dedicada a la reina y la exposición Las Edades del Hombre, celebrada en Arévalo, han vuelto a poner en el centro del mapa lugares de la vieja Castilla donde no paraba apenas nadie desde los tiempos de la Católica. Jalonan la ruta castillos, palacios y templos mudéjares, pero también reservas naturales, balnearios y hornos donde se dora el tostón.

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