Textos y fotosPepa García
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3 días en Oslo

La propuesta que os sugerimos para estos meses calurosos es dejar por unos días la sombrilla y el ventilador para hacer otras cosas, como por ejemplo volar a Oslo. En solo tres días podréis disfrutar de un viaje exprés a Oslo e, incluso, con un par de días más hacer alguna extensión para conocer el paisaje montañoso de los fiordos.


Las escapadas europeas aportan una dosis de emoción aún mayor que los largos veranos de playa y chiringuito. Aunque si se combinan ambas opciones el resultado es sorprendente. La propuesta que os sugerimos para estos meses calurosos es dejar por unos días la sombrilla y el ventilador para hacer otras cosas, como por ejemplo volar a Oslo aprovechando los vuelos estacionales de Iberia Express. En solo tres días podréis disfrutar de un viaje fugaz a Oslo e, incluso, con un par de días más hacer alguna extensión para conocer el paisaje montañoso de los fiordos. ¿Dispuestos a preparar las maletas? Allá vamos.
 

Primer día: arte y arquitectura de Oslo

La capital noruega es una ciudad que parece haber emergido del mar solo para agradar al ser humano: su tamaño es perfecto para acceder caminando a los lugares de mayor interés (aunque el transporte público funciona perfectamente), en sus numerosos parques todo permanece ordenado y perfecto (cada árbol, cada flor, cada banco), las terrazas siempre están dispuestas cuando las necesitas para sentarte a charlar o ver pasear a los transeúntes y a muchos papás empujando el carrito del niño (¡la conciliación familiar es real!). En general, resulta complicado (y mucho) sentirse a disgusto en Oslo.



Y paseando, solo dejándote llevar, surgen perfiles arquitectónicos atractivos y modernos como el de la Ópera & Ballet de Oslo que simula un glaciar flotante y que actúa como un enlace de mármol entre la ciudad y el fiordo. Sus grandes ventanales de cristal reflejan la luz y mutan de tonalidad a lo largo del día. En su interior los espacios se han vestido de madera creando una cálida sensación de intimidad. Su artífice, la firma Snohetta, recibió por este trabajo el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea Mies van der Rohe. La Ópera es la guinda del proyecto que pretende reformar todo el frente marítimo y que se espera esté concluido en 2020. Desde ella se puede observar un conjunto de edificios denominado Barcode que simulan, con sus distintas alturas y dimensiones, un código de barras. Fue diseñado por MVRDV de Rotterdam y los estudios de arquitectura noruegos DARK Architects y A-lab.

Asimismo, la arquitectura goza de un papel protagonista en el Museo de Astrup Fearnley, un centro privado de arte contemporáneo diseñado por Renzo Piano, que integra el museo con el fiordo y el arte con el urbanismo.


Pero el arte no solo se encuentra en espacios cerrados sino que también se exhibe en lugares abiertos como el Parque de Vigeland que acoge, repartidas por toda su superficie, 212 esculturas de granito y bronce. Gustav Vigeland, el escultor noruego más querido por sus compatriotas, ha inmortalizado en estas figuras la distintas etapas del ser humano, desde su nacimiento hasta la muerte. Coronando una pequeña colina se eleva un monolito donde otras 121 figuras entrelazan sus cuerpos de una forma magistral (fue preciso el trabajo diario de tres escultores entre 1929 y 1943). Sin embargo, la obra que más flashes captura es la de un niño malhumorado que refleja en su cara el instante cumbre de una rabieta infantil. Abre las 24 horas, así que aprovechad para conocerlo cuando hayan cerrado los museos.


Otra expresión de desasosiego que llama la atención es la inmortalizada por Edvard Munch en su celebérrimo cuadro El Grito que actualmente se expone en la Galería Nacional, una de los visitas imprescindibles de la capital noruega. Además de parte de la obra de este autor y de otros pintores noruegos, cuelgan de sus paredes las firmas de Picasso, Gauguin, Monet y Renoir. No dejéis de visitar su tienda ni su preciosa cafetería.

Si os gusta la obra de Munch os fascinará el Museo Munch donde se expone una amplia muestra de sus trabajos. Hasta el 25 de septiembre de 2016, además, se puede admirar la obra de este artista con algunas creaciones de Jasper Johns, que muestran la influencia mutua entre ambos.


 

Segundo día: Grünerlokka, el barrio de moda

Si el primer día lo habéis dedicado al Oslo más cultural (los más aventureros también debéis anotar dar una vuelta por los museos del Barco Vikingo, el del Fram o el Kon-Tiki), la segunda jornada será más distendida. Pasear por lugares tan interesantes como el castillo y la fortaleza de Akershus que habla del pasado medieval de la ciudad; visitar el Centro del Premio Nobel de la Paz, creado por Alfred Nobel, que curiosamente era sueco, y deambular por barrios tan peculiares como Grünerlokka. Esta vecindad, que acoge varios museos (como el Munch, ya que el artista creció en esta zona) y el Jardín Botánico es, sobre todo, el lugar idóneo donde perderse entre las numerosas tiendas de diseño, de segunda mano, antigüedades, boutiques, galerías, cafeterías y restaurantes.

Los pequeños locales que salpican las vías no esconden sus arrugas, es más se enorgullecen de haberse reinventado y muestran sin pudor su pasado industrial. Uno de ellos, en la zona de Vulcan, es Mathallen, un mercado donde saborear delicatessen noruegas y de otras partes del mundo (incluso españolas). Comer en el interior o en sus terrazas unas ricas salchichas o unos aperitivos de salmón con una cerveza local es uno de esos placeres que no se olvidan.
 


Tercer día: las mejores vistas de Oslo

A estas alturas ya sabréis moveros por la ciudad caminando, en tranvía y en metro (la Oslo Pass incluye el transporte público) así que vuestro reto diario será observar la ciudad desde otros puntos de vista. En primer lugar, a las afueras, se halla el Holmenkollen, el centenario trampolín de saltos de esquí. Desde la torre del mismo la panorámica es magnífica. En su museo se narran cuatro mil años de esquí, además de exhibir muestras sobre expediciones polares (de Nansen y Amundsen) y la historia olímpica. Una vez allí, podéis optar también por probar el simulador de saltos o vivir la emoción en directo saltando en tirolina. ¡Vosotros decidís!

 


Si desde la alturas Oslo es sorprendente, desde el mar no lo es menos. La mejor forma de definir la geografía del fiordo y la ubicación de la capital es navegando. En un paseo de unas dos horas en barco podréis contemplar bucólicas estampas donde no faltan casitas de colores con embarcaderos, pequeñas islas con cabañas muy concurridas los fines de semana, calas, faros y templos en miniatura. Incluso se puede observar desde el agua la Ópera desde otra perspectiva –aún más impresionante que desde tierra–, con la pequeña escultura de cristal flotante de Monica Bonvicini llamada ‘She lies’. Las modalidades de crucero son muy variadas, desde el básico de una hora y media hasta el temático de jazz y blues de tres horas o el denominado ‘Una noche de verano’. Si os gusta navegar daos el gustazo.

Si tras tres días de ajetreo necesitáis desconectar o dejaros seducir por el placer de la lectura os recomendamos, aunque parezca “friki”, el cementerio Æreslunden. ¡Quién sabe si parte de la inspiración de vuestros vecinos (Henrik Ibsen, Edvard Munch, Bjørnstjerne Bjørnson, Richard Nordraak, Christian Krogh y Alf Prøysen) os llega de algún modo!


 

4º y 5º día: un crucero por los fiordos y el tren de Flam

Si podéis añadir un par de días más a vuestra escapada un circuito organizado muy recomendable es el que se denomina ‘Norway in a nutshell que permite conocer, aunque sea de forma fugaz, un entorno más salvaje. El paisaje que se admira desde las ventanillas del tren, que parte de la capital, es simplemente grandioso: lagos, cumbres, cascadas, pueblecitos… y si el tramo entre Oslo y Myrdal es llamativo, el que conduce desde esta última estación a Flam (en el Flamsbana) es simplemente espectacular –de hecho, está considerado en muchos rankings uno de los recorridos en tren más bellos del mundo–. Flam, con el reflejo de sus casitas en la gélida agua del fiordo, es una villa digna de la mejor postal. De su puerto parte un crucero que recorre Nærøyfjorden (el fiordo de Nærøy), declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y que es una rama del conocido Sognefjord. Durante la travesía, y acompañados por gaviotas que se acercan en busca de galletas o restos de bocatas, no faltan las exclamaciones de asombro en cada recodo. Montañas de casi dos mil metros, cascadas, granjas y pequeñas poblaciones se suceden hasta llegar a Gudvangen. Una vez allí, la opción puede ser regresar en tren desde la cercana población de Voss a Oslo o continuar hasta Bergen. Nosotros regresamos ya (con pena) y vosotros ¿os quedáis?
 

TOMA NOTA:

Cómo llegar:
Iberia Express conecta Madrid y Oslo dos días a la semana (en cada sentido) hasta septiembre de 2016 desde 49 euros/ trayecto comprando ida y vuelta.
Una vez allí, en el aeropuerto se puede tomar el Airport Express Train (Flytoget) que en solo 19 minutos te deja en la Estación Central de tren de Oslo (frecuencias cada 10 minutos).

Cómo moverse:
Con la tarjeta Oslo Pass tendréis acceso gratuito al transporte público, entrada libre a más de 30 museos, acceso a piscinas y parkings públicos y descuentos en algunas actividades. Podéis elegir entre 24, 48 o 72 horas. Consulta precios.

Dónde dormir:
Hotel Clarion Hotel Royal Christiania. Céntrico, junto a la estación central de tren, y muy confortable. Perfecto para descubrir la ciudad a pie. Oslo.

Hotel Vatnahalsen. Encantador hotel de montaña con ambiente familiar y exquisita comida casera. Su ubicación es perfecta para hacer un alto en el camino en el tour de Norway in a nutshell ya que se encuentra a solo 5 minutos de Myrdal.

Dónde comer:
Mathallen. Mercado gourmet ubicado en un antiguo edificio industrial. Pequeños bares, tiendas y terrazas exteriores. Muy buen ambiente. Oslo.

Olympen. Cervecería (ofrece más de cien tipos de cerveza) y restaurante con gran tradición. Cocina escandinava. Grønlandsleiret 15. Oslo.

Sjømagasin. Restaurante elegante situado junto a Tjuvholmen. Ofrece fundamentalmente platos de pescado y marisco. Tjuvholmen allé 14. Oslo.

Fleischers. Este histórico hotel de arquitectura suiza se halla ubicado junto a la estación de tren de Voss y muestra una atmósfera elegante y cuidada. En su restaurante ofrece exquisitos platos noruegos y otros clásicos europeos, siempre basados en los productos de temporada y proximidad. Evangervegen, 13. Voss.

Excursión organizada:

Fjord Tours. Disponen de interesantes excursiones organizadas como la de Norway in a nutshell. Consulta en su site otros posibles recorridos.

Más info:

• Oslo: www.visitoslo.com
• Sognefjord. www.sognefjord.no
• Flam: www.visitflam.com
• Fiordos: www.fjordnorway.com

• Noruega: www.visitnorway.es

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