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VIAJES. 3 DÍAS EN TÁNGER (MARRUECOS)

 

 

 

Tánger es una gran sorpresa para aquellos que la visitan por primera vez. Esta ciudad que atrajo en el pasado a personalidades del mundo de la política, el arte y el cine continua soñando con recuperar el glamour del pasado.

 

Por Marta Gómez Rulfo y Jordi Jofré (actualizado 21 mayo 2017)

 

En el gremio periodístico se denomina percha al tema sobre el que vestir un reportaje: se escoge una idea central con el fin de hilar la historia y que el resultado sea un bonito traje colgado en la percha. Las ideas revolotean como mariposas hasta que una de ellas se posa sobre uno, así sucede en todos los viajes. La malagueña Pilar Rodríguez, quién encontró en Tánger la vida de sus sueños, es la percha de esta historia. Esta inspiradora mujer levantó uno de los más hermosos hoteles de la ciudad, el Riad La Maison Blanche, situado en la Kasbah. Construido sobre una antigua casa tangerina del siglo XIV, el aroma a jazmín y flor de azahar anuncia la entrada a este mágico y cálido lugar.

 

 

 

Pilar es una transmisora de la esencia de Tánger, y al hablar con pasión de recuperar la internacionalidad y cosmopolitismo que tuvo en épocas pasadas, desgrana la importante misión de esta ciudad: que su pasado de leyenda trascienda al futuro. La llamada puerta de África (por ser el centro del tráfico mediterráneo) inició su particular historia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la mezcolanza de los habitantes (espías, aventureros, artistas y millonarios) que convivían en esta ciudad abierta y tolerante, hizo que se establecieran lazos sólidos entre las diferentes culturas y estilos de vida.

 

Tánger es una ciudad mágica y una gran sorpresa para quien la visita por primera vez. El exótico aura que atrajo a personalidades como Winston Churchill, Barbara Hutton o el mítico Paul Bowles, aún persiste en ella. El célebre escritor neoyorquino se marchó de casa a los 18 años con el afán de conocer el mundo y recaló en Marruecos, donde vivió cuarenta años hasta su fallecimiento en 1999 (veinte de ellos con su esposa Jane Auer). Marruecos aparece en cada una de sus obras, como en su famosa novela El Cielo Protector, que fue llevada al cine por Bernardo Bertolucci. En los años 30, Tánger fue el refugio creativo de grandes artistas como Tennessee Williams, Truman Capote, Henri Matisse, Allen Ginsberg o Gore Vidal, entre otros, quienes encontraron aquí la libertad para ser ellos mismos. La época dorada de Tánger no fue una mera anécdota, sino que duró tres décadas. Treinta años de increíbles experiencias que han transformado en leyenda la ciudad más grande del norte de África.

 

Inspiradores rincones de cine en Tánger

 

Cada visita a Tánger descubre algo diferente. Los intelectuales se sentarán en el Café de Paris y observarán el caminar de los transeúntes mientras disfrutan de un rico té a la menta. Los cinéfilos y los románticos encontrarán las localizaciones de escenas míticas, como el Rick´s Café de la película Casablanca, inspirado en el bar Caid´s del legendario hotel Minzah. Sus sonoras fiestas eran más famosas que las que se hacían al otro lado del océano, en Hollywood. Este precioso y decadente hotel, cuyo jardín de ensueño ha sido testigo de las conversaciones más  relevantes, es el escenario perfecto para deleitarse con la cena más romántica en su restaurante de cocina marroquí Le Korsan. Podrás degustar su sabrosa pastela y el más fino cuscús, con música tradicional de fondo. Tras la cena, y para rematar la velada, se impone una copa en el bar Caid´s.

 

El gran hotel Villa de France es otro de los míticos lugares para alojarse. Situado a unos pasos del Gran Zoco, este imponente hotel recién reformado, con preciosas vistas panorámicas de la ciudad y un elegante jardín con piscina, era el hogar de Henri Matisse cuando visitaba la ciudad y pasaba largas temporadas. Desde la habitación 35 pintó uno de sus cuadros más famosos: Paisaje desde una ventana. Tánger siempre merece una visita, requiere disfrutarla a cámara lenta en cualquier época del año. Es bucólica en invierno y también, como sucede con las ciudades costeras, alegre y divertida en verano, especialmente al atardecer, que es el momento idóneo para acercarse hasta el antiguo café Haffa (fundado en 1921) para degustar un té en sus divertidas escalinatas, construidas con precisión para que los bancos y las mesas miren al sol y, al mismo tiempo, al mar Mediterráneo y el Atlántico. Existe una privilegiada playa reservada para los clientes del hotel más lujoso de la ciudad, Le Mirage, que es compartida por la familia real marroquí. En su interior, imponentes habitaciones donde se alojan clientes habituales como Pedro Almodóvar, Francis Ford Coppola o el ex presidente del Gobierno español, Felipe González. 

 

 

 

 

Un bullicio encantador

 

Los viajeros caminan junto a comerciantes y locales que transitan en tropel por las abigarradas calles de Tánger, bulliciosas con tanta actividad comercial. Todo ese trasiego de la medina se convierte en uno de los encantadores momentos que recordarás con nostalgia al finalizar el viaje: las tiendas de artesanía, los puestos de la calle donde se apilan los frutos secos en perfectos montones coloristas, los establecimientos de joyas antiguas y mobiliario de otras épocas, las sugerentes boutiques de cosméticos donde el aceite de argán es el protagonista...

 

El Zoco Chico es una pequeña plaza a la que se accede desde el Gran Zoco. Llamada oficialmente Plaza del 9 de abril de 1947, como un homenaje al discurso que aquí realizó Mohammed V exigiendo la independencia de Marruecos, es el punto de salida hacia la medina y uno de los lugares donde los ciudadanos se reúnen. Cerca de aquí se encuentra el Museo del Legado Americano, una visita imprescindible para aprender acerca de la historia de la ciudad. Situado en la medina, fue la primera propiedad pública estadounidense fuera de los Estados Unidos, y hoy, convertido en museo, exhibe objetos que pertenecieron a George Washington o Paul Bowles.

 

 

 

Tánger se reinventa y los jóvenes artistas se sienten responsables de transformar la ciudad en un territorio creativo para sus piezas de arte. El diseño local se puede encontrar, así, junto a los pequeños bazares plagados de tesoros. Las Chicas es un ejemplo de boutique con piezas firmadas por diseñadores marroquíes como Fadila Elgadi y Maison Alli. Tampoco hay que perderse la tienda de la diseñadora francesa Laurel Welfling, quien presume de que sus creaciones de moda para mujer son espectaculares obras de arte. Aunque costosos, vestirse con uno de sus diseños hace que te sientas parte de los relatos de  Las mil y una noches.

 

Sí, Tánger se reinventa cada día, no solo cultivando su amor hacía un pasado inolvidable y contribuyendo a que el presente sea más brillante que nunca, sino que se sitúa con proyección en el futuro, también desde el punto de vista comercial. El actual rey Mohammed VI de Marruecos, quiere colocar a esta ciudad en primera fila de la modernidad y, para ello, están construyendo el nuevo puerto comercial Tánger-Med, un ambicioso proyecto que atraerá el tráfico marítimo para convertirse en el primer puerto del sur de Europa y del norte de África. Marruecos recuperaría así el gran hueco para África en el comercio portuario internacional.

 

 

Antes de finalizar el viaje aún falta una última gran sorpresa, que se encuentra a unos pocos kilómetros de la ciudad: Assilah, un encantador pueblo de pescadores, de casas azules y caminos blancos. Aquí uno entiende y se mimetiza con la mirada del artista, pues los colores de Assilah son el escenario idóneo para plasmarlo en una obra de arte. Los lugareños comentan entre risas y nostalgia cómo la troupe que vivía en Tánger se escapaba hasta aquí los fines de semana y festejaban la vida, se perdían por las milenarias calles y disfrutaban del mar. Esto y mucho más significa esta mágica ciudad del norte de África.

 

Las sorpresas continúan en forma de epílogo cuando Pilar Rodríguez se despide como la perfecta anfitriona que es, con una hermosa invitación a una famosa fiesta que realiza todos los años con la bandera de esta ciudad de espíritu cosmopolita y cuya invitación reza así “… Pasaremos una noche inolvidable compartiendo con gente de diversas nacionalidades y culturas, es lo que quiero recuperar, esa internacionalidad de la ciudad de Tánger”. ¡Larga vida al sueño de Tánger!

 

Más información

Turismo Marruecos
Calle Ventura Rodríguez, 24. Madrid. Tel. 915 412 995, www.visitmorocco.com

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