Textos y fotosMiantara Rojo
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Mi experiencia en TOKIO

"Desde siempre me ha llamado la atención la cultura asiática, su filosofía, su escritura, su gastronomía y cuando llegué a Tokio volví a fascinarme de nuevo. Ya había visitado varias ciudades europeas, norteamericanas y asiáticas, pero aquí disfruté de una serie de experiencias que fueron únicas y especiales para mí"

Desde siempre me ha llamado la cultura asiática, su filosofía, su escritura, su gastronomía y cuando llegué a Tokio volví a fascinarme de nuevo. Ya había visitado varias ciudades europeas, norteamericanas y asiáticas, pero aquí disfruté de una serie de experiencias que fueron únicas y especiales para mí.

 

Paseando por el barrio de Ginza descubrí una imagen casi futurista que me impactó, todos los letreros luminosos de tiendas estaban superpuestos casi unos encima de otros y apenas se reconocían individualmente, si no que parecían formar un cuadro-mosaico. También el cruce de Hachiko (barrio de Shibuya) era sorprendente por la gran afluencia de personas aglomeradas.





Una ciudad con mil posibilidades



Tokio es una ciudad con mucha vida, aunque aparentemente nos encontrábamos a trabajadores ataviados con sus trajes oscuros y miradas cabizbajas, cuando se escondía el sol parecían sufrir una transformación. Nunca he visto tan buen ambiente por la noche cualquier día de la semana en ninguna ciudad salvo aquí. Es algo inesperado, pero cuando estás allí, conociendo su música, sus bares, su atmósfera, te sientes unido a ellos y te dejas llevar por la diversión. Roppongi Hills es un lugar ideal para experimentar esto.

Una de las cosas que sólo se pueden presenciar en Tokio es el Gran Torneo de Sumo. Aunque no seas un entendido en este ancestral deporte, merece la único que se cuece allí dentro. Los japoneses están sobre tatamis, ataviados algunos de ellos con kimonos, animando a sus luchadores y el furor en la sala es increíble. Allí también puedes probar el chanko que es el plato que se toman los participantes del evento para recuperar fuerzas y combatir bien. Es un bol de sopa con verduras, carne, pescado y huevo, muy nutritiva y sorprendentemente sabrosa.



Platos como el chanko o muchos otros son los que fui descubriendo en Tokio así como sus increíbles menús del día por sólo unos siete Euros u otro tipo de platos más elaborados en restaurantes situados en la parte más alta de los edificios modernos que ofrecían espectaculares vistas de la ciudad. El sushi sólo es una pequeña parte de lo que nuestro paladar puede disfrutar en esta urbe.



Acostumbrada a coger el metro todos los días no quise desaprovechar la oportunidad de meterme en la maraña de líneas multicolores que es el suburbano de Tokio y dejarme llevar por la prisa de la multitud y vivir una pequeña aventura que me dejara en cualquier estación que me permitiese descubrir un rincón nuevo. Es una experiencia recomendable.



A diferencia de la película Lost in translation yo no me sentí sola en esa ciudad tan dinámica, divertida, diferente y sorprendente donde pude vivir de primera mano cosas que sólo se dan allí, en ese lejano enclave del que aún se conoce poco. Y para hacerlo hay que visitarlo.

 

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