Textos y fotosDavid Santiago
Compartir

Fotografía de viajes. Ríos y saltos de agua

El agua, uno de los elementos de la Naturaleza, es fuente constante de inspiración en todas las ramas del arte. En la Fotografía no podría ser menos, e incluirla en cualquier tipo de composición es muy habitual. En el caso que nos ocupa es un tema recurrente y que se repite en todas sus variantes, no por ello mermando el interés cuando interviene.

El agua, uno de los elementos de la Naturaleza, es fuente constante de inspiración en todas las ramas del arte. En la Fotografía no podría ser menos, e incluirla en cualquier tipo de composición es muy habitual. En el caso que nos ocupa es un tema recurrente y que se repite en todas sus variantes, no por ello mermando el interés cuando interviene.



Al mantener abierto el obturador, el elemento de la escena que está en movimiento –en este caso el agua–, va grabando en el sensor las formas que adquiere repetidamente, haciendo que aparezcan ‘movidas’, mientras que el resto de la escena permanece estática. Por tanto, para conseguir una textura del agua que nos satisfaga, hay que tener presente el medio en el que está, el lecho por el que discurre, la profundidad, el movimiento superficial y las formas que adopta ante la presencia de elementos ajenos, como troncos, rocas, construcciones, etc.

Cuando observamos en una fotografía que la textura del agua tiene aspecto sedoso o “efecto de algodón”, parece que, sólo por ese motivo, la imagen ya es de más calidad o más profesional. Sin embargo, conseguirlo es bastante sencillo, ya que simplemente hay que disparar con una velocidad de obturación baja, para lo cual habrá que limitar la cantidad de luz que llega al sensor reduciendo el valor de ISO al mínimo posible, cerrando el diafragma o mediante filtros de densidad neutra.


Las mejores estaciones para fotografiar saltos de agua

Las mejores estaciones del año para fotografiar saltos de agua son la primavera, el otoño y el invierno. En primavera, el deshielo provoca tumultuosas corrientes y pequeñas o medianas cascadas, que en muchos casos desaparecen durante el verano o ven reducido su caudal considerablemente. Además, la vegetación empieza a florecer y da color, constituyendo un elemento a tener en cuenta a la hora de la composición. En el caso de que sea permanente, la estación más fotogénica es el otoño, ya que la vegetación aporta al entorno una gama cromática de marrones, amarillos, ocres, rojos y verdes, difíciles de igualar.

No hay que olvidar tampoco las oportunidades que pueden brindar algunas jornadas de invierno. En los días más duros de esta estación, muchas cascadas que discurren a la umbría ven cómo los pequeños o medianos chorros de agua anexos se convierten en estructuras de hielo, y cómo la vegetación próxima, inundada por la nube de agua, se cubre de un manto blanco de escarcha.


 

El cálculo de la exposición

A la hora de fotografiar un río o una cascada, hay que tener muy en cuenta que se pueden producir en la misma escena grandes contrastes, con zonas de luz muy dura -como la luz reflejada sobre la superficie del agua- y otras de grandes sombras, lo que dificulta enormemente el cálculo de la exposición.

La luz que incide hace que se produzcan reflejos, lo que puede provocar que las medidas del exposímetro de la cámara no sean demasiado exactas. Un modo de corregirlo es hacer mediciones en diferentes partes de la escena y ajustar la exposición para un valor medio, o buscar una zona que se aproxime al valor de una carta gris y medir sobre ella.

Pero la mejor manera de conseguirlo con los equipos actuales es disparar en modo ‘Live View’ y utilizar el histograma en la previsualización. En este caso se trabaja con la cámara en modo manual, se busca una abertura de diafragma que cubra la zona que quieres que salga nítida y, posteriormente, se calcula el tiempo de exposición, mirando el histograma en la pantalla LCD de la cámara de fotos.

Para corregir los efectos de la diferencia de luminosidad en una misma escena, se puede recurrir a un filtro degradado neutro, colocándolo de tal forma que compense esas diferencias. La combinación de éste con el histograma activado permite ‘ver’ si los niveles de luminosidad son los correctos. Podemos probar a mover el filtro de arriba a abajo y ver cómo cambia el histograma.




Sobre el autor
David Santiago García es un fotógrafo profesional especializado en fotografía de paisajes. Ha viajado a 60 países y en la actualidad realiza cursos de fotografía por todo el mundo.
Puedes informarte sobre próximas convocatorias en http://www.mambaphototravel.com/mpt/ y sobre talleres personalizados en http://www.davidsantiagogarcia.com/

 

 

Texto y fotos: David Santiago

Capturar estrellas con nuestra cámara de fotos es, sin duda, todo un reto, pues supone trabajar con unas condiciones mínimas de luz. Al principio pensamos que este tipo de fotografía solo está al alcance de la mano de un pequeño grupo de profesionales pero siguiendo una serie de consejos y con un material mínimo podrás conseguir resultados sorprendentes.

Texto y fotos: Dariel Rodríguez

Turistas de todo el mundo se sienten atraídos cada año por los enigmas y el encanto de la mayor de las islas del Caribe. La diversidad arquitectónica y un diseño urbanístico que habla de su historia se percibe en sus calles, plazas y espléndida vida nocturna. Pero ¿cuál es La Habana que capta la lente de un cubano? Dariel RP nos la muestra.

Más experiencias seleccionadas para ti